Definición | Causas | Factores de riesgo | Síntomas | Diagnóstico | Tratamiento | Prevención

Factores de riesgo

Los factores de riesgo incluyen:

  • Tener sobrepeso u obesidad
  • Tener antecedentes familiares de artrosis
  • Lesiones en la superficie de las articulaciones
  • Tener una ocupación o realizar actividades físicas que provoquen tensión en las articulaciones
  • Tener un trastorno endocrino (p. ej., diabetes)
  • Ser mayor

Diagnóstico

El médico le preguntará acerca de sus síntomas y antecedentes clínicos, y le realizará un examen físico.

Las pruebas pueden incluir:

  • Radiografía: una prueba que usa radiación para obtener una imagen de las estructuras internas del cuerpo, especialmente los huesos
  • Análisis de sangre
  • Artrocentesis: un procedimiento que implica extraer líquido de una articulación

Tratamiento

No existe un tratamiento que detenga la pérdida de cartílagos o que repare cartílagos dañados. El objetivo del tratamiento es reducir el dolor articular y la inflamación y mejorar la función de la articulación.

Los tratamientos pueden incluir:

La glucosamina y la condroitina son dos complementos muy utilizados. No obstante, las investigaciones han demostrado que estos complementos no son beneficiosos para las personas con artrosis. Consulte a su médico antes de tomar cualquier hierba o suplemento.

Algunos médicos han informado que la acupuntura sirve para reducir el dolor de la artrosis, aunque la evidencia no es consistente.

Si bien deben realizarse más estudios, la balneoterapia (terapia con agua caliente), la terapia de relajación, los ejercicios, el yoga y el tai chi pueden ser muy útiles.

Bajar de peso puede reducir el esfuerzo ejercido sobre las articulaciones afectadas por la artrosis. Bajar cinco libras puede eliminar al menos 15 libras de fuerte impacto en cada paso que realiza. Entre más peso pierda, mayor será el beneficio.

Fortalecer los músculos que soportan la articulación artrítica (en especial la rodilla, la parte inferior de la espalda y el cuello) puede reducir el dolor y absorber la energía alrededor de la articulación. Por ejemplo, si tiene artritis en la rodilla, el ejercicio, incluso el entrenamiento de fortalecimiento, puede mejorar la función de la rodilla.

La natación y los ejercicios aeróbicos acuáticos son buenos, debido a que no ejercen esfuerzo sobre la articulación.

Otra opción es la neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS). Cuando se le aplica TENS, se lo conecta a una máquina que envía señales eléctricas a través de la piel a los nervios. Este tipo de tratamiento puede disminuir el dolor en algunas personas.