Crecida en todo Norte América, la raíz subterránea o rizoma de la llamativa planta lirio azul en la familia de iris fue tradicionalmente considerada por tener propiedades médicas.

Históricamente, la planta ha sido usada para tratar el estreñimiento, la dermatitis y las enfermedades de la piel. La literatura médica de fines del siglo XIX también se refería a la planta como un emenagogo, un tipo de hierba que se creía ayudaba para inducir la labor o tratar problemas menstruales de varios tipos.

El lirio azul contiene furfural, un conocido irritante de las mucosas.1 Éste también contiene ácido isoftálico, iridina, beta-sitosterol, irigenina, irilona-4'-glucosidasa e irisolone-4'-bioside.2,3,4 Según se informa, la iridina puede ser venenosa para seres humanos y animales; sin embargo, existe algo de incertidumbre sobre si el químico del nombre citado como tóxico es idéntico a la sustancia encontrada en el lirio azul.5

Cuestiones de seguridad

Los estudios de seguridad del lirio azul no han sido realizados y las especies relacionadas se han encontrado tóxicas.7 Se dice también que causa náusea y vómito cuando se toma en dosis más altas.8 Por todas estas razones nosotros recomendamos evitar el lirio azul.