Desempeño Escolar | Depresión | Manejo Somnoliento | Medidas para el Sueño

Image for sleep deprivation La falta de sueño puede resumirse como una falta crónica del sueño adecuado. Dormir muy poco (incluso una hora menos por noche) desarrolla con el paso del tiempo una "deuda de sueño." Esta deuda de sueño puede acumularse y sólo desaparecer cuando se duerme lo suficiente. Y dormir más los fines de semana podría no borrar completamente la deuda. Cambiar constantemente el horario para dormir hasta tarde los fines de semana a un horario para dormir temprano los días laborales podría incluso agravar el problema.

Si la deuda de sueño se agranda demasiado, causa somnolencia y puede afectar negativamente el desempeño, la concentración, el tiempo de reacción, la memoria, el estado de ánimo y el control del comportamiento. Incluso una falta crónica de sueño puede afectar el desarrollo físico de un adolescente, puesto que la hormona de crecimiento es mucho más activa durante el sueño.

Los adolescentes necesitan nueve horas de sueño por noche, sin embargo en promedio duermen alrededor de siete horas. No dormir lo suficiente no sólo es parte del problema, ya que también los patrones de sueño cambian durante la adolescencia. Los cambios en la pubertad causan que la hormona del sueño melatonina sea liberada posteriormente en el día, lo cual altera los ritmos circadianos y, a su vez, el ciclo de sueño y vigilia. El resultado es que los adolescentes se quedan dormidos más tarde y despiertan más tarde. Aunque este horario alterado se reconoce como una parte normal de la pubertad, no ha cambiado el hecho de que muchas secundarias y preparatorias tengan horarios tempranos de entrada, interrumpiendo el posible tiempo de sueño.

Depresión

También dormir muy poco puede contribuir a una imagen negativa de sí mismo y a la depresión. En un estudio en el diario, Sleep Medicine, se examinó el índice de depresión entre las personas con varios trastornos de sueño. Aunque estudios previos se enfocaron en la apnea del sueño y la narcolepsia, los investigadores ampliaron su estudio para incluir el insomnio, la higiene adecuada de sueño y vigilia y el síndrome de las piernas inquietas.

Los resultados mostraron un alto índice de depresión en personas con trastornos del sueño. En más de la mitad de 917 participantes del estudio se encontró que padecían alguna forma de depresión, mientras que el 3.5% experimentó una forma de depresión moderada a severa. Los investigadores recomendaron que los pacientes con falta de sueño deben ser sometidos a evaluación para la depresión.