MARTES, 26 de febrero (HealthDay News) -- Una de cada seis
personas se preocupa de estar enferma aunque sus síntomas no sean
señal de una enfermedad, y con frecuencia las pruebas que muestran
que no tienen nada malo no las convencen, muestran investigadores
escoceses.
Esos pacientes siguen preocupados de estar enfermos, y piden más
pruebas o que se les hagan las mismas pruebas de nuevo, apuntaron
los investigadores.
"Me sorprendió que muchos médicos de atención primaria tienden a indicar las pruebas, aunque no haya una base firme para hacerlo, con la esperanza de que esto calme a los pacientes y les quite la preocupación", señaló el Dr. Bryan Bruno, presidente en funciones de psiquiatría del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York.
Muchos pacientes sufren de hipocondría, que es la creencia de
que los síntomas físicos son señal de una enfermedad grave aunque
no haya evidencia médica que respalde esa convicción, explicó
Bruno, quien no participó en el estudio.
"Hay muchos pacientes con tendencias hipocondríacas que tienden a preocuparse mucho, y con frecuencia los resultados negativos en las pruebas no resuelven su preocupación ni muestran ningún tipo de mejora en sus síntomas de hipocondría", añadió Bruno.
El nuevo informe aparece en la edición en línea del 25 de
febrero de la revista
JAMA Internal Medicine.
Para el estudio, la Dra. Alexandra Rolfe, de la Universidad de
Edimburgo, y el Dr. Christopher Burton, de la Universidad de
Aberdeen, recolectaron datos de 14 estudios que incluyeron a casi
4,000 pacientes.
Rolfe y Burton hallaron que las pruebas diagnósticas no tenían
ningún efecto sobre la preocupación de los pacientes de estar
enfermos, ni sobre su ansiedad. En diez de los estudios, los
pacientes siguieron teniendo síntomas de su enfermedad imaginaria,
hallaron los investigadores.
"Las pruebas diagnósticas para los síntomas con un bajo riesgo de enfermedad grave hacen poco por calmar a los pacientes, reducir su ansiedad o resolver sus síntomas, aunque las pruebas podrían reducir las visitas posteriores para la atención primaria", concluyeron los investigadores.
Las consecuencias de este problema son pruebas innecesarias que
añaden al costo de la atención médica, y que los médicos se nieguen
a administrar nuevas pruebas, lo que podría obligar a los pacientes
a buscar atención médica en otro lugar, apuntó un experto.
"No hay garantáis relacionadas con nuestra salud, y en medicina virtualmente no existe la certeza absoluta", planteó el Dr. David Katz, director del Centro de Investigación en Prevención de la Universidad de Yale.
"Tanto los médicos como los pacientes estamos obligados a manejar probabilidades", dijo. "Cuando la probabilidad de una enfermedad es muy baja antes de una prueba, una prueba negativa puede hacerla aún más baja".
Hay una oportunidad para educar al público sobre la forma en que
las probabilidades influyen sobre las decisiones médicas, aseguró
Katz. "Es una información que médicos y pacientes pueden y deben
compartir, para llegar juntos a unas conclusiones firmes y
tranquilizadoras", aconsejó.
"Sin embargo, los médicos solo deben complacer a los pacientes cuando una prueba tenga un valor potencial real", añadió Katz.
Bruno añadió que los médicos deben usar su juicio al pedir las
pruebas, y basarse en la necesidad de hacer la prueba y en si la
prueba es rentable.
Bruno señaló que los médicos tienen una mayor presión
actualmente para justificar la atención.
"Los médicos realmente tienen que demostrar que están administrando una atención adecuada, recetando los tratamientos adecuados y ordenando las pruebas correctas", comentó.
Hay pacientes que tienen delirios sobre su salud, y esos
pacientes deben buscar tratamiento de salud mental, agregó
Bruno.
Más información
Para más información sobre la hipocondría, visite la
Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
Artículo por HealthDay, traducido por
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